El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió que las políticas de vacunación estén sustentadas en evidencia científica y no en intereses políticos, luego de que el Gobierno de Donald Trump redujera de 18 a 11 las enfermedades incluidas en las recomendaciones federales para la vacunación infantil.
GINEBRA. — El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, cuestionó este miércoles las nuevas políticas de vacunación infantil adoptadas por Estados Unidos bajo la administración del presidente Donald Trump, al advertir que los cambios anunciados no se corresponden con décadas de evidencia científica.
Tedros manifestó su preocupación a través de su cuenta oficial en X, donde sostuvo que las políticas de vacunación deben fundamentarse en una evaluación rigurosa, independiente y transparente de la evidencia científica disponible, y no estar determinadas por influencias políticas.
Las declaraciones se producen después de que el Gobierno estadounidense anunciara una modificación de las recomendaciones federales de vacunación infantil. La medida, impulsada mediante una orden ejecutiva firmada por Trump el pasado lunes, reduce de 18 a 11 el número de enfermedades contra las cuales el Gobierno federal recomienda la vacunación rutinaria de todos los niños.
La nueva política también establece distintas categorías para determinadas vacunas, incluyendo algunas que pasarían a estar dirigidas a personas consideradas de mayor riesgo o sujetas a decisiones compartidas entre médicos, padres y pacientes, en lugar de formar parte de las recomendaciones universales.
Entre las vacunas afectadas figuran las correspondientes a enfermedades como influenza, COVID-19, hepatitis A y hepatitis B, además de otras inmunizaciones que han formado parte de las recomendaciones sanitarias estadounidenses.
Tedros pide decisiones basadas en ciencia
El máximo responsable de la OMS insistió en que las decisiones relacionadas con la inmunización deben mantenerse alejadas de presiones políticas y sustentarse en procesos científicos transparentes.
La posición de Tedros se suma a las críticas expresadas por organizaciones médicas y especialistas estadounidenses, quienes han advertido que modificar las recomendaciones de vacunación podría generar confusión entre las familias, retrasar la inmunización de algunos menores y aumentar el riesgo de enfermedades prevenibles.
La polémica también alcanza la decisión de promover una eventual separación de la vacuna triple vírica SRP o MMR, que protege contra sarampión, paperas y rubéola, en tres vacunas independientes. Expertos han señalado que actualmente no existen en Estados Unidos vacunas individuales contra esas tres enfermedades autorizadas para sustituir la formulación combinada, por lo que desarrollar, probar y aprobar nuevas vacunas podría tomar varios años.
Una decisión que genera debate internacional
La Casa Blanca defiende la nueva política bajo el argumento de ampliar las opciones de los padres y alinear las recomendaciones estadounidenses con las prácticas de otros países desarrollados. El Gobierno de Trump ha denominado la iniciativa como un modelo de recomendaciones de vacunación de “estándar de oro”.
Sin embargo, la decisión ha provocado un intenso debate entre autoridades sanitarias, organizaciones médicas y especialistas en salud pública, debido a sus posibles consecuencias sobre la cobertura de vacunación y la prevención de enfermedades infecciosas.
La controversia ocurre además en un contexto de preocupación por el aumento de enfermedades prevenibles mediante vacunas, especialmente el sarampión, lo que ha llevado a expertos a insistir en la importancia de mantener altos niveles de inmunización infantil.
Para la OMS, el debate trasciende las diferencias políticas internas de Estados Unidos y plantea una cuestión fundamental de salud pública: que las recomendaciones sobre vacunas deben estar respaldadas por la mejor evidencia científica disponible y por evaluaciones independientes y transparentes.


