El caso del Salvador B. Gautier vuelve a poner bajo presión las prioridades del Gobierno en materia sanitaria.
Santo Domingo, RD. El Hospital Salvador B. Gautier vuelve a colocarse en el centro del debate sobre las condiciones de la salud pública dominicana. Lo que inicialmente fue presentado como un proyecto de remozamiento tomó otro rumbo luego de que estudios estructurales determinaran que uno de sus edificios deberá ser demolido y sustituido por una nueva edificación.
La situación resulta especialmente preocupante porque no se trata de un centro asistencial cualquiera. El Gautier es un hospital de referencia nacional, con más de siete décadas de historia, que recibe diariamente pacientes de distintas partes del país y mantiene servicios especializados y de formación médica.
Aunque las autoridades han anunciado inversiones y medidas para garantizar la continuidad de los servicios mediante la reorganización de áreas, la utilización de un hospital móvil para Emergencias y el apoyo de otros centros de la red pública, el problema trasciende la respuesta inmediata.
La discusión de fondo es por qué un hospital estratégico llegó a un nivel de deterioro que obliga ahora a replantear una intervención que originalmente fue concebida como un proceso de remozamiento.
Los antecedentes también generan interrogantes. En 2024 ya se hablaba de inversiones millonarias para mejorar equipos, instalaciones eléctricas y áreas prioritarias, mientras que posteriormente se anunció una intervención superior a los 600 millones de pesos.
El proceso de contratación contempló trabajos de remozamiento y ampliación de áreas como Emergencias, el bloque quirúrgico y las zonas de internamiento. Sin embargo, los resultados de las evaluaciones estructurales terminaron colocando sobre la mesa una solución mucho más drástica: demoler parte de la infraestructura.
El giro plantea una pregunta inevitable: ¿se está aplicando una política sanitaria preventiva y de largo plazo o se está llegando a los hospitales cuando el deterioro ya obliga a soluciones más costosas y complejas?
La salud pública no debería depender exclusivamente de intervenciones cuando la infraestructura llega al límite. Un sistema sanitario eficiente requiere mantenimiento permanente, planificación, supervisión y capacidad para anticiparse al deterioro.
El caso del Gautier deja además una señal política. Mientras el Gobierno exhibe grandes proyectos de infraestructura en distintos sectores, las condiciones de hospitales emblemáticos obligan a preguntarse si la salud está ocupando realmente el lugar de prioridad que corresponde dentro de la agenda nacional.
Porque un hospital no puede esperar a estar al borde del colapso para convertirse en prioridad.


