La entidad sostiene que las expresiones del delantero haitiano ocurrieron en un contexto de celebración deportiva y que no tuvieron intención de ofender a República Dominicana. El episodio se produce tras los incidentes registrados en el estadio durante y después del encuentro.
SANTO DOMINGO.– La Federación Haitiana de Fútbol (FHF) afirmó que la celebración del delantero Wilson Isidor, luego de la victoria 4-1 de Haití sobre República Dominicana, tuvo un carácter estrictamente deportivo y no estuvo acompañada de una intención de ofender al país anfitrión.
La posición de la federación haitiana surge después de que circularan imágenes de la celebración del jugador, en las que realizó expresiones que generaron críticas en República Dominicana y fueron interpretadas por sectores locales como una provocación de carácter territorial.
La FHF, sin embargo, sostiene que las palabras de Isidor deben ser entendidas dentro del contexto de la celebración de la selección haitiana y de la emoción generada por el resultado del partido. La entidad rechaza que la actuación del futbolista sea interpretada como una posición institucional contra República Dominicana.
El pronunciamiento se produce en un contexto más amplio de tensión generado alrededor del encuentro, disputado en el Estadio Olímpico Félix Sánchez, donde se registraron incidentes protagonizados por aficionados y daños en instalaciones del recinto.
Estos hechos han añadido una segunda dimensión a la controversia. Mientras la celebración del jugador es objeto de discusión por el contenido de sus expresiones, los daños registrados en el estadio plantean cuestiones relacionadas con el comportamiento de los espectadores, las medidas de seguridad y la organización del evento.
En este punto resulta necesario diferenciar ambos acontecimientos. La expresión de un jugador y la conducta de los aficionados constituyen hechos distintos y deben ser examinados de manera separada, salvo que las investigaciones oficiales determinen alguna relación entre ellos.
La controversia también ha provocado reacciones de autoridades deportivas dominicanas, que han cuestionado lo ocurrido y han recurrido a los organismos correspondientes del fútbol regional para que se evalúen los hechos.
Desde la perspectiva haitiana, el episodio debe permanecer dentro del ámbito deportivo y evitar interpretaciones que puedan ampliar innecesariamente la confrontación entre ambos países. Desde República Dominicana, en cambio, las expresiones del jugador han generado preocupación por considerar que el contexto y el contenido de la celebración pudieron resultar ofensivos.
La diferencia entre ambas posiciones refleja precisamente el carácter sensible que adquirió el encuentro. Lo que para la parte haitiana fue una celebración vinculada a una victoria deportiva, para sectores dominicanos pudo ser percibido de otra manera debido al contenido de las expresiones y al lugar donde fueron pronunciadas.
Por ahora, corresponde a los organismos deportivos competentes determinar si existió alguna infracción disciplinaria y establecer, de ser necesario, las responsabilidades individuales correspondientes.
También queda pendiente esclarecer las circunstancias en las que se produjeron los daños al estadio y determinar si hubo fallas en los mecanismos de seguridad y control del público.
El episodio demuestra cómo un partido de fútbol puede adquirir una dimensión mayor cuando se desarrolla entre selecciones nacionales y ante un público con fuertes sentimientos de identidad. En esas circunstancias, las actuaciones de jugadores, aficionados, organizadores y autoridades deportivas pueden tener repercusiones que van más allá del resultado.
Haití consiguió una victoria contundente de 4-1 sobre República Dominicana. La controversia posterior, sin embargo, no se limita al marcador: incluye una celebración cuestionada, incidentes en las instalaciones deportivas y posiciones diferentes de las partes involucradas.
La determinación de responsabilidades deberá, por tanto, sustentarse en hechos verificables y en las normas deportivas aplicables, evitando convertir un episodio ocurrido en el marco de una competencia internacional en una confrontación entre las poblaciones de ambos países.


