La enfermedad periodontal afecta a gran parte de las mascotas desde los tres años y puede provocar dolor, infecciones y pérdida de dientes si no se detecta a tiempo.
SANTO DOMINGO, RD.– Detrás del mal aliento de un perro o un gato puede esconderse un problema de salud que avanza sin llamar la atención de sus dueños. Lo que muchas personas consideran una característica normal de las mascotas podría ser una de las primeras señales de una enfermedad periodontal, una afección frecuente que compromete las encías y los tejidos que sostienen los dientes.
Veterinarios advierten que la mayoría de los perros y gatos presenta algún grado de esta enfermedad a partir de los tres años de edad. Su evolución puede pasar inadvertida durante meses, debido a que los animales no siempre manifiestan de manera evidente el dolor o las molestias que experimentan.
La acumulación de placa bacteriana y sarro es una de las principales causas del problema. Cuando no existe una higiene bucal adecuada, las bacterias favorecen la inflamación de las encías y pueden provocar daños progresivos en los tejidos que mantienen los dientes en su lugar.
Una señal que no debe ignorarse
El mal aliento persistente figura entre los primeros indicios de una posible afección dental, según la Asociación Estadounidense de Hospitales de Animales (AAHA). En ocasiones, aparece antes de que los propietarios perciban cambios en la alimentación o el comportamiento de sus mascotas.
Sin embargo, el problema no se limita al olor desagradable. A medida que la enfermedad avanza, puede ocasionar dolor, dificultad para masticar, infecciones y, en los casos más graves, la pérdida de piezas dentales.
Entre las señales de alerta también figuran las encías enrojecidas, inflamadas o sangrantes, la presencia de depósitos amarillentos o marrones sobre los dientes, el babeo excesivo y la caída de alimentos mientras el animal come.
La dificultad para masticar, la pérdida de apetito y los dientes flojos o rotos son otros síntomas que justifican una evaluación veterinaria.
Uno de los mayores riesgos es que un perro o un gato puede continuar comiendo y jugando con aparente normalidad, incluso cuando padece una afección dental que requiere tratamiento. Por esa razón, esperar a que deje de alimentarse para buscar ayuda puede retrasar la atención necesaria.
La prevención comienza en casa
El cuidado de la boca debe formar parte de la rutina habitual de atención de perros y gatos. El cepillado diario con productos diseñados específicamente para animales ayuda a controlar la placa bacteriana y reducir el riesgo de enfermedad periodontal.
Los especialistas advierten que no deben utilizarse pastas dentales para humanos, ya que sus ingredientes pueden resultar inadecuados para las mascotas.
También se recomienda realizar revisiones veterinarias periódicas, incluso cuando el animal no presenta síntomas visibles. Si el sarro ya se ha endurecido, el cepillado doméstico no será suficiente para eliminarlo y podría ser necesaria una limpieza dental profesional.
Los juguetes y productos masticables formulados para favorecer la higiene bucal pueden servir como complemento, siempre que sean seguros y apropiados para cada animal, pero no sustituyen la evaluación de un especialista.
Una responsabilidad que va más allá de la alimentación
La salud bucal es una parte esencial del bienestar de las mascotas. Aunque con frecuencia se presta mayor atención a las vacunas, la alimentación y el control de parásitos, la higiene dental también requiere cuidados constantes.
Identificar a tiempo el mal aliento persistente y otros cambios en la boca puede evitar que una afección silenciosa avance hasta provocar dolor y pérdida de dientes. La recomendación veterinaria es clara: no normalizar los síntomas y acudir a consulta cuando aparezcan señales de alerta.
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