Santo Domingo.– El magnesio se ha convertido en uno de los suplementos más populares para quienes buscan mejorar su salud cardiovascular. Sin embargo, especialistas advierten que, aunque este mineral puede contribuir a una ligera disminución de la presión arterial en algunas personas, no debe utilizarse como reemplazo de los tratamientos médicos para la hipertensión.
Diversas investigaciones han encontrado que la suplementación con magnesio podría ayudar a reducir modestamente los niveles de presión arterial, especialmente en personas con deficiencia de este mineral o con diagnóstico de hipertensión. No obstante, los expertos aclaran que sus efectos son limitados y forman parte de un abordaje integral de la salud.
El magnesio interviene en más de 300 procesos del organismo, incluyendo la función muscular y nerviosa, el ritmo cardíaco y la regulación de la presión arterial. También desempeña un papel importante en la salud ósea y en el metabolismo de la glucosa.
Cuando existe una deficiencia comprobada, algunos especialistas pueden recomendar suplementos como citrato, cloruro o gluconato de magnesio. Sin embargo, su consumo debe realizarse bajo supervisión médica, especialmente en personas que utilizan medicamentos antihipertensivos, diuréticos o padecen enfermedades renales.
Los profesionales de la salud recomiendan priorizar la obtención de magnesio a través de una alimentación equilibrada. Entre las principales fuentes naturales figuran las verduras de hojas verdes, las legumbres, los frutos secos, las semillas y los cereales integrales.
También alertan sobre los riesgos de la automedicación. El exceso de suplementos de magnesio puede provocar diarrea, náuseas, molestias abdominales, debilidad muscular y, en algunos casos, una disminución excesiva de la presión arterial.


