Especialistas piden diferenciar entre productos con valor nutricional y aquellos asociados a enfermedades crónicas
Santo Domingo.– Un informe difundido por especialistas en nutrición instó a replantear la forma en que se clasifican los alimentos ultraprocesados, al considerar que agruparlos a todos bajo la misma etiqueta de “comida basura” puede inducir a errores en las políticas de salud pública y en las decisiones de los consumidores.
El documento, divulgado por Healthy Eating Research (HER), sostiene que algunos alimentos ultraprocesados pueden formar parte de una dieta saludable, especialmente aquellos elaborados a partir de ingredientes vegetales y con perfiles nutricionales favorables. En contraste, mantiene las advertencias sobre productos como las bebidas azucaradas y las carnes procesadas, cuya relación con enfermedades cardiovasculares y metabólicas ha sido ampliamente documentada.
“No todos los ultraprocesados son iguales”, concluyen los autores del informe,quienes recomiendan que las futuras guías alimentarias evalúen la calidad nutricional de cada producto en lugar de emitir condenas generales basadas únicamente en el nivel de procesamiento.
Entre los productos que podrían aportar beneficios se mencionan algunos panes integrales, cereales fortificados y determinadas alternativas vegetales a la carne. Sin embargo, los expertos insisten en que el exceso de sodio, azúcares añadidos y grasas saturadas debe seguir siendo un criterio clave al momento de orientar a la población.
El informe cobra relevancia en medio del debate internacional sobre cómo definir oficialmente los alimentos ultraprocesados, una clasificación que podría influir en medidas regulatorias, etiquetados, restricciones publicitarias y programas de alimentación escolar.
Más que absolver a la industria alimentaria, la investigación propone un enfoque más preciso y basado en evidencia: distinguir entre los productos que pueden contribuir a una alimentación equilibrada y aquellos cuyo consumo frecuente continúa representando un riesgo para la salud.
El reto, concluyen los especialistas, no es demonizar una categoría completa de alimentos, sino ofrecer información clara que permita a los consumidores tomar decisiones mejor fundamentadas sobre lo que ponen en sus mesas.


