Las autoridades taiwanesas valoraron el apoyo de Estados Unidos y varias potencias europeas luego de denunciar que las recientes operaciones marítimas de Pekín amenazan la estabilidad regional y la libertad de navegación en una de las rutas comerciales más importantes del mundo.
Taipéi, Taiwán. El Gobierno de Taiwán expresó su agradecimiento a Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania por respaldar a la isla frente a lo que calificó como un creciente “acoso marítimo” por parte de China en aguas situadas al este de su territorio.
El secretario general del Consejo de Seguridad Nacional de Taiwán, Joseph Wu, destacó que la defensa de un orden internacional basado en reglas, así como la preservación de la paz y la estabilidad regional, son prioridades para la isla. Asimismo, instó a Pekín a detener su expansión marítima.
Las declaraciones se producen después de que China pusiera en marcha una “operación especial de control marítimo” en aguas cercanas a Taiwán. Según las autoridades chinas, el objetivo es reforzar sus capacidades de patrullaje y garantizar la seguridad de la navegación en zonas consideradas estratégicas por Pekín.
Sin embargo, Taipéi sostiene que estas acciones violan el derecho internacional y representan una amenaza para la seguridad del transporte marítimo global. El Ministerio de Defensa de Taiwán ha informado que durante junio se registró un incremento significativo de la presencia de embarcaciones oficiales chinas en los alrededores de la isla, superando las cifras de meses anteriores.
En un inusual pronunciamiento conjunto, Reino Unido, Francia y Alemania expresaron su preocupación por las maniobras chinas, al considerar que ponen en riesgo la estabilidad regional y la libertad de navegación. Estados Unidos, por su parte, advirtió que cualquier intento de reclamar jurisdicción sobre áreas administradas por Taiwán durante décadas solo contribuirá a aumentar las tensiones en el estrecho.
La disputa se desarrolla en medio de la histórica rivalidad entre Pekín y Taipéi. China considera a Taiwán una parte inalienable de su territorio y no descarta el uso de la fuerza para lograr la reunificación, una postura rechazada por el Gobierno taiwanés, que sostiene que el futuro político de la isla solo puede ser decidido por sus más de 23 millones de habitantes.


