Una poderosa riada provocada por el colapso de hielo, rocas y sedimentos arrasó comunidades, carreteras, puentes y otras infraestructuras, mientras los equipos de emergencia mantienen intensas labores de búsqueda y rescate ante el elevado número de personas que permanecen desaparecidas.
SANTO DOMINGO. – Una devastadora riada ha dejado al menos 675 personas fallecidas y unas 2,426 desaparecidas, mientras continúan las labores de búsqueda de sobrevivientes y recuperación de cuerpos tras el fenómeno natural que arrasó amplias zonas y provocó graves daños materiales.
De acuerdo con los últimos informes, la cifra de víctimas mortales continúa aumentando conforme los equipos de rescate logran acceder a áreas que permanecían incomunicadas debido a la destrucción de carreteras, puentes y otras vías de acceso.
La emergencia se originó luego de un enorme desprendimiento de hielo y rocas que desencadenó una masa de agua, lodo y escombros con una fuerza suficiente para destruir viviendas, instalaciones eléctricas, carreteras y otras infraestructuras ubicadas en las zonas afectadas.
Las autoridades han desplegado helicópteros, equipos especializados y personal militar y de seguridad para localizar a las personas desaparecidas y trasladar a los sobrevivientes hacia lugares seguros.
Entre las personas cuyo paradero se desconoce figuran trabajadores de proyectos hidroeléctricos, ciudadanos extranjeros y miembros de los propios organismos de emergencia que participaban en las labores de respuesta.
La magnitud de la tragedia ha complicado las operaciones de rescate. Grandes cantidades de lodo y escombros cubren algunas áreas, mientras las condiciones meteorológicas y el difícil acceso por vía terrestre dificultan el traslado de equipos y suministros.
Uno de los principales focos de atención se encuentra en una instalación hidroeléctrica donde más de un centenar de personas podrían permanecer atrapadas dentro de un túnel, por lo que los equipos de emergencia concentran esfuerzos para determinar su situación y establecer las condiciones necesarias para un posible rescate.
Hasta el momento, miles de personas han sido evacuadas o rescatadas, mientras continúan llegando alimentos, agua, ropa y otros artículos de primera necesidad a las comunidades afectadas.
Las autoridades también mantienen vigilancia sobre acumulaciones de agua formadas tras el desastre, debido al riesgo de nuevos deslizamientos y riadas que podrían poner en peligro a las poblaciones cercanas.
La tragedia ha dejado un panorama de destrucción y mantiene en vilo a numerosas familias que continúan esperando información sobre sus seres queridos. Los organismos de socorro mantienen las operaciones de búsqueda mientras se actualiza el balance de víctimas y desaparecidos.


