Alemania y la Alcaldía de Santiago impulsan una obra artística y participativa que convertirá los deseos de niños, jóvenes y adultos en una cápsula del tiempo para las futuras generaciones
Santiago de los Caballeros, RD. Hay preguntas que no pertenecen solamente al presente. ¿Cómo imaginamos el futuro? ¿Qué mundo queremos dejarles a nuestros hijos y nietos? Y, sobre todo, ¿qué estamos haciendo hoy para que esos sueños puedan convertirse mañana en realidad?
Con esas interrogantes como punto de partida, la Embajada de Alemania y la Alcaldía de Santiago presentaron el proyecto “Árbol de la Utopía”, una iniciativa artística y participativa del artista alemán Yves Drube, residente en Santiago y de reconocida trayectoria internacional, que busca convertir los sueños de la ciudadanía en parte de una obra destinada a trascender generaciones.
El proyecto será inaugurado el 29 de septiembre, a las 5:00 de la tarde, en el Jardín Botánico de Santiago, donde niños, jóvenes y adultos tendrán la oportunidad de escribir sus deseos, aspiraciones y visiones sobre el futuro que imaginan.

La iniciativa fue presentada durante una rueda de prensa celebrada en el Salón Juan Pablo Duarte del Ayuntamiento de Santiago, con la participación de la vicealcaldesa Mariana Moreno; el jefe adjunto de la Embajada de Alemania, Moritz Jacobshagen; el artista Yves Drube; el presidente del Jardín Botánico de Santiago, Luis Balboa, y Jennifer Gardner de Díaz, directora de Saint David School, entre otros invitados.
Una ciudad también se construye con sueños
Para la vicealcaldesa Mariana Moreno, el proyecto representa mucho más que una intervención artística. Es una oportunidad para reflexionar sobre el tipo de ciudad y sociedad que Santiago quiere construir.
Moreno destacó que “Árbol de la Utopía” simboliza cooperación, esperanza y transformación, al unir arte, naturaleza y cultura como elementos necesarios para el desarrollo de una ciudad más humana.
“Una ciudad no solamente se construye con cemento, hierro y concreto. También se construye con cultura, con arte, con naturaleza y, sobre todo, con sueños”, afirmó.
La funcionaria sostuvo que Santiago debe continuar avanzando hacia una ciudad más verde, ordenada, humana y con mayores oportunidades para todos, colocando la participación ciudadana como parte de esa construcción colectiva.
Alemania propone mirar más allá del presente
El jefe adjunto de la Embajada de Alemania, Moritz Jacobshagen, resaltó el significado de la iniciativa como un símbolo permanente de la amistad entre Alemania, Santiago y la región del Cibao.
Pero el proyecto, afirmó, también plantea un ejercicio que considera fundamental: detenerse a pensar qué mundo se quiere construir para quienes todavía no han llegado.
Reflexionar sobre el futuro de los hijos y nietos constituye, según explicó, un ejercicio sano y necesario, especialmente porque el futuro que se desea no puede ser construido por unos pocos, sino mediante la participación de todos.
De ahí la importancia de que la población deje plasmados sus propios sueños dentro de la obra.
Una cápsula del tiempo nacida en Santiago
La propuesta de Yves Drube convierte cada deseo ciudadano en una pieza de una historia mucho mayor.
Los participantes escribirán sus mensajes en papel. Luego serán protegidos dentro de botellas plásticas reutilizadas y colocados en el interior de la estructura escultórica.

De esta manera, cientos de pensamientos, esperanzas y aspiraciones quedarán preservados como una especie de cápsula del tiempo colectiva, construida por los habitantes de Santiago durante 2026.
Pero la obra no quedará detenida en el tiempo.
En su interior será plantado un árbol que continuará creciendo durante décadas. Con el paso de los años, sus raíces atravesarán y modificarán progresivamente la estructura, hasta que algún día los mensajes que hoy queden encerrados puedan volver a salir a la luz.
Entonces, quienes habiten Santiago en el futuro podrán descubrir qué soñaban, qué esperaban y qué mundo deseaban los ciudadanos de esta generación.
El futuro tendrá la voz de quienes hoy sueñan
La particularidad de “Árbol de la Utopía” está precisamente en que no pretende ser una obra terminada el día de su inauguración.
Será una obra en transformación permanente.
El crecimiento del árbol modificará su estructura; el tiempo cambiará su significado y los mensajes permanecerán como testimonio de una época.
En ese proceso, los sueños de 2026 quedarán vinculados al futuro de la ciudad.
El proyecto cuenta con la colaboración de la Alcaldía de Santiago, el Jardín Botánico de Santiago y Cementos Cibao, mientras que los colegios locales Saint David School y ESCUELA 2 asumirán el padrinazgo de la obra.
Los estudiantes también participarán aportando sus propias utopías y tendrán la responsabilidad de contribuir al cuidado del árbol, convirtiendo a las nuevas generaciones en protagonistas y guardianes de una obra cuyo destino se encuentra mucho más allá del presente.
Al final, “Árbol de la Utopía” plantea una idea sencilla, pero profunda: el futuro comienza con aquello que una sociedad es capaz de imaginar hoy.
Y en Santiago, esos sueños quedarán sembrados en un árbol que crecerá mientras pasan los años, esperando que alguna generación futura pueda leerlos y preguntarse qué tan cerca estuvo aquella sociedad de convertir sus utopías en realidad.


