La consulta que no fue y el nuevo desafío del PLD

Fecha de Actualización:

La suspensión del proceso interno prolonga la batalla por la candidatura presidencial de 2028 y deja al partido ante el reto de preservar la unidad mientras redefine su ruta política

Santo Domingo, RD. La decisión del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) de cancelar la consulta sobre sus aspirantes presidenciales, prevista para el 18 de octubre, ha abierto una nueva etapa dentro de una organización que todavía intenta recomponer su espacio político después de los resultados de las elecciones de 2024.

Lo que estaba concebido como un mecanismo para medir anticipadamente las simpatías internas y comenzar a ordenar la carrera presidencial de 2028 terminó convertido en otro episodio de tensión dentro del partido. La Comisión Organizadora de la Consulta sobre Aspirantes Presidenciales (CONAP-2026) justificó la suspensión en la imposibilidad de realizar la votación automatizada bajo las condiciones aprobadas por el Comité Central.

La comisión explicó que necesitaba 2,200 equipos tecnológicos para desarrollar la jornada, mientras que la Junta Central Electoral había facilitado 600, dejando pendiente una cantidad considerable de dispositivos. Cristina Lizardo sostuvo que la comisión no podía modificar por sí misma el mandato del Comité Central, que había establecido el voto automatizado como parte del mecanismo de consulta.

Pero el problema político va más allá de la falta de equipos.

Francisco Javier García cuestionó precisamente la forma en que se tomó la decisión. El dirigente sostuvo que la CONAP debió convocar a los aspirantes antes de cancelar el proceso y planteó que existían alternativas que pudieron ser discutidas, incluida la posibilidad de modificar el mecanismo de votación.

Según García, una comunicación de la Junta Central Electoral del 16 de septiembre relacionada con la disponibilidad de equipos no fue informada oportunamente a los aspirantes. También cuestionó que la comisión organizadora asumiera una decisión que, a su entender, correspondía discutir con las instancias superiores del partido.

La controversia se suma a otra que ya había generado ruido: el padrón para la consulta. La CONAP informó que 523,781 personas aparecían con afiliaciones en más de una organización política y estableció un procedimiento para que pudieran validar su situación. García había cuestionado el tratamiento dado a esos registros y sostenido que su exclusión podía afectar la participación en el proceso. La comisión, por su parte, negó que se tratara de una exclusión definitiva.

La candidatura sigue en juego

La cancelación de la consulta no significa que haya desaparecido la competencia presidencial dentro del PLD.

Francisco Javier García fue categórico al anunciar que continuará trabajando por la candidatura presidencial y que la suspensión no modifica su propósito de competir por la nominación de cara a 2028.

La cuestión ahora es qué ocurrirá con los demás proyectos internos y cómo el partido construirá un mecanismo que permita encauzar la competencia sin trasladar las diferencias organizativas al terreno de una confrontación permanente.

La consulta pretendía ofrecer una fotografía temprana de las preferencias dentro del PLD. Su cancelación deja al partido sin esa referencia y mantiene abierta, por más tiempo, la disputa entre los sectores que aspiran a encabezar la boleta presidencial.

La organización deberá revisar ahora el proceso de escogencia de su candidatura dentro de los plazos establecidos por la legislación electoral y en coordinación con la Junta Central Electoral.

Un partido ante una prueba de madurez interna

El episodio revela una dificultad más profunda para el PLD: cómo gestionar una competencia presidencial anticipada cuando todavía intenta redefinir su identidad política y recuperar conexión electoral después de su retroceso en 2024.

La consulta había comenzado a discutirse en marzo de 2025, precisamente como parte de la reflexión interna posterior a aquellos resultados. Durante más de un año, dirigentes y equipos políticos trabajaron alrededor de un proceso que finalmente no pudo celebrarse.

Ahora el partido deberá resolver dos asuntos simultáneamente.

Por un lado, establecer un procedimiento creíble, transparente y aceptado por los sectores que participan en la carrera presidencial. Por otro, evitar que las diferencias alrededor del método terminen desplazando el debate sobre el proyecto político que el PLD pretende presentar al electorado dominicano en 2028.

La suspensión también cambia los tiempos de la competencia. La batalla interna deja de tener un punto inmediato de definición y se extiende hacia 2027, lo que significa más tiempo para que los distintos aspirantes organicen sus estructuras, construyan alianzas internas y desarrollen sus respectivas propuestas.

Ese escenario obliga a la dirección peledeísta a actuar como árbitro político de una competencia que, por su propia naturaleza, puede aumentar las tensiones internas.

El verdadero reto está más allá de la consulta

El PLD no enfrenta únicamente el problema de cómo escoger a su candidato. En realidad, enfrenta la necesidad de demostrar que puede procesar democráticamente sus diferencias y convertir una competencia interna en una plataforma de reorganización política.

La suspensión de la consulta puede ser leída desde distintas perspectivas: como un problema logístico, como una controversia sobre las reglas internas o como el resultado de un proceso que acumuló dificultades antes de llegar a las urnas.

Lo verificable es que el mecanismo previsto para medir las simpatías de los aspirantes quedó sin efecto y que la competencia presidencial continuará por otra vía.

Francisco Javier García, mientras tanto, ya fijó posición: seguirá adelante.

Su decisión coloca al PLD ante una realidad política inevitable. La consulta no produjo un ganador ni permitió ordenar la carrera presidencial. Ahora será la capacidad de la organización para administrar la competencia, preservar la unidad y definir reglas aceptadas por sus principales sectores la que determinará cómo llegará el partido a su próxima gran batalla electoral.

Porque el problema del PLD ya no es solamente quién quiere ser candidato.

Es cómo volver a convertirse en una opción política competitiva sin que la lucha por la candidatura termine siendo, otra vez, el principal problema del partido.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Compartir en:

Suscribete

spot_imgspot_img

Popular

Contenido Relacionado

El mensaje que Santiago le deja al futuro

Niños, jóvenes y adultos enterraron sus sueños y esperanzas...

El notario frente al nuevo desafío de la seguridad jurídica

David Figueroa Márquez, presidente de la Unión Internacional del...

Encuesta sitúa en 63 % la valoración negativa de Faride Raful

La medición de SONDEOS, realizada mediante 1,200 entrevistas presenciales...

DASAC llevará estufas a familias que aún cocinan con leña y carbón en comunidades vulnerables

La iniciativa “Cambio de Fogones por Estufas” comenzará estratégicamente...