Niños, jóvenes y adultos enterraron sus sueños y esperanzas en el “Árbol de la Utopía”, una obra que crecerá durante décadas en el Jardín Botánico de Santiago hasta revelar a nuevas generaciones lo que esta ciudad soñaba en 2026.
Santiago de los Caballeros. ¿Qué le diríamos a quienes vivirán en Santiago dentro de 50, 70 o 100 años? Esa pregunta comenzó a tener respuesta esta semana en el Jardín Botánico de Santiago, donde ciudadanos de distintas generaciones depositaron sus sueños, deseos y esperanzas en el “Árbol de la Utopía”, una obra concebida para conversar con el futuro.

La iniciativa, impulsada por la Alcaldía de Santiago de los Caballeros y la Embajada de la República Federal de Alemania, convirtió por unas horas el jardín en un espacio de memoria, imaginación y participación ciudadana. Allí, niños, jóvenes y adultos escribieron aquello que quisieran que las próximas generaciones encontraran cuando ya ellos no estén.
Los mensajes quedarán resguardados dentro de una estructura de mortero de la que crecerá un árbol real. Sus raíces harán el resto. Con los años, la naturaleza irá transformando la estructura hasta permitir que, algún día, esas palabras vuelvan a salir a la luz.
La obra del artista alemán-santiaguero Yves Drube propone así una particular cápsula del tiempo: una en la que no se guardan fotografías, objetos ni documentos oficiales, sino algo mucho más íntimo, los sueños de una sociedad sobre el futuro que quisiera construir.

Durante la presentación, la vicealcaldesa de Santiago, Mariana Moreno, destacó que la iniciativa representa mucho más que una expresión artística y la definió como un punto de encuentro entre Santiago y Alemania, entre la cultura y la ciudad y entre el presente y las generaciones futuras.
“Una ciudad no solamente se planifica con planos, estadísticas y proyectos. También se planifica con imaginación”, afirmó Moreno, al destacar el valor de que los ciudadanos puedan visualizar el futuro que desean.
El jefe adjunto de la misión diplomática alemana, Moritz Jacobshagen, también dirigió un mensaje a los jóvenes y los invitó a imaginar libremente el mundo que desean construir y a convertir esas aspiraciones en una guía para sus acciones.
La participación de los estudiantes tuvo un significado especial. St. David’s School incorporó las utopías de sus alumnos y asumirá el padrinazgo de la obra, mientras el Jardín Botánico acompañará su crecimiento y evolución.
El proyecto cuenta además con el apoyo de Cementos Cibao, el Ministerio de Cultura, a través de la Dirección Provincial de Santiago, Alba Brewing, Baldom y Bermúdez, además del acompañamiento musical del Instituto de Cultura y Arte.
El “Árbol de la Utopía” apenas comienza a crecer. Pero bajo su estructura ya duerme una parte de Santiago: sus deseos, sus preocupaciones, sus esperanzas y la visión de quienes, en 2026, se atrevieron a escribirle al futuro.
Cuando ese árbol haya crecido y otras manos vuelvan a encontrar aquellos mensajes, la pregunta será inevitable: ¿qué hicimos con los sueños que dejamos enterrados?


