La aerolínea cierra su oficina de reservaciones en Santo Domingo y traslada la atención a canales digitales y telefónicos, en un cambio que marca el fin de una etapa del servicio presencial.
SANTO DOMINGO, RD.– Los pasajeros de American Airlines en República Dominicana deberán recurrir cada vez más a internet y al teléfono para gestionar sus necesidades, tras la decisión de la compañía estadounidense de cerrar su oficina de reservaciones en Santo Domingo, sin que esto implique la suspensión de sus vuelos en el país.
La medida responde a una reestructuración de los servicios comerciales de la aerolínea, que busca concentrar la atención al cliente en canales digitales y telefónicos, en consonancia con la tendencia de los viajeros a comprar sus boletos por internet.
La oficina de reservaciones estaba ubicada en la calle Max Henríquez Ureña, en el Distrito Nacional. A partir de este cambio, los usuarios podrán realizar consultas y gestionar sus solicitudes a través de la página web de la compañía o mediante sus líneas telefónicas de atención.
Para comunicarse desde República Dominicana, los clientes pueden llamar al 1-829-200-1161. También están disponibles los números internacionales 1-800-433-7300, para atención en inglés, y 1-800-633-3711, para atención en español.
Los vuelos no se detienen
El cierre de la oficina de reservaciones no supone la salida de American Airlines del mercado dominicano. La compañía mantiene sus operaciones aéreas y continúa conectando al país con destinos internacionales, especialmente en Estados Unidos.
Según los datos de la Junta de Aviación Civil (JAC) correspondientes a septiembre de 2026, la aerolínea transportó 115,406 pasajeros durante ese mes, una cifra que refleja su peso en el movimiento aéreo nacional.
American Airlines inició sus operaciones en República Dominicana el 8 de septiembre de 1975, por lo que acumula más de cinco décadas de presencia en el mercado local.
El cambio representa una transformación en la manera en que los clientes acceden a los servicios de la empresa: mientras los vuelos continúan, la atención presencial cede espacio a los canales remotos, una modalidad que exige a los pasajeros adaptarse a nuevas formas de gestionar sus viajes.


