El desastre ocurrió en una zona montañosa cercana a la frontera entre Nepal y China; un desprendimiento de glaciar habría provocado una enorme masa de agua, lodo y sedimentos que arrasó comunidades, carreteras, puentes e infraestructura.
KATMANDÚ, Nepal. – Una devastadora riada golpeó este miércoles el norte de Nepal, principalmente el distrito de Rasuwa, en la provincia de Bagmati, cerca de la frontera con la región china del Tíbet, dejando al menos 160 personas muertas y alrededor de 800 desaparecidas, de acuerdo con las últimas informaciones disponibles.
La emergencia se produjo en una zona montañosa del Himalaya y provocó una enorme corriente de agua, lodo, rocas y sedimentos que descendió con gran fuerza por los cauces de los ríos, arrasando viviendas, vehículos, puentes, carreteras y otras infraestructuras.
¿Qué provocó la riada?
Según la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal, alrededor de las 8:40 de la mañana, hora local, un desprendimiento de hielo y rocas ocurrido aproximadamente 20 kilómetros al noreste del paso fronterizo de Rasuwagadhi habría generado una gigantesca masa de agua y sedimentos en el río Lhende.
Posteriormente, el caudal alcanzó el río Bhote Koshi y avanzó hacia territorio nepalí, golpeando con especial intensidad las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi.
Las autoridades investigan todavía las circunstancias exactas del fenómeno. Informaciones preliminares apuntan a que un desprendimiento de glaciar pudo haber desencadenado la inundación, aunque también se analiza la posible influencia de actividad sísmica registrada en la zona.
Comunidades quedaron arrasadas
La fuerza del agua provocó graves daños materiales en varias comunidades del norte de Nepal.
En Rasuwa fueron destruidas o afectadas viviendas, comercios, carreteras, vehículos y puentes. También resultaron dañadas instalaciones relacionadas con proyectos hidroeléctricos y el suministro eléctrico.
Alrededor de 19 puentes fueron arrastrados o afectados y unos 40 kilómetros de carreteras sufrieron daños, complicando todavía más el acceso de los equipos de emergencia a las zonas afectadas.
La riada también golpeó instalaciones vinculadas al comercio fronterizo entre Nepal y China, particularmente en los alrededores de Rasuwagadhi.
Cientos de personas continúan desaparecidas
Uno de los mayores desafíos para las autoridades es determinar el paradero de cientos de personas que permanecen sin contacto.
Entre los desaparecidos figuran trabajadores de proyectos hidroeléctricos, miembros de los cuerpos de seguridad, empleados de instalaciones fronterizas y turistas que se encontraban en la región.
El desastre también afecta a numerosos ciudadanos extranjeros. Autoridades nepalíes reportaron inicialmente cientos de turistas sin contacto, incluidos ciudadanos de India, Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Canadá y otros países.
La cifra de víctimas podría aumentar mientras continúan las labores de búsqueda y se logra acceder a lugares que permanecen incomunicados.
Operativo de rescate
Ante la magnitud de la emergencia, el Gobierno de Nepal movilizó a miembros del Ejército, la Policía y la Fuerza de Policía Armada para participar en las operaciones de búsqueda y rescate.
También fueron desplegados helicópteros para evacuar a personas atrapadas y trasladar a los heridos hacia centros médicos.
Las condiciones meteorológicas, el terreno montañoso y los daños en las carreteras y puentes han dificultado las operaciones de emergencia. Los equipos trabajan entre grandes cantidades de lodo, rocas y escombros para localizar a las personas que continúan desaparecidas.
También hubo daños en China
La emergencia no se limitó al territorio nepalí. La corriente de agua y los deslizamientos también afectaron áreas del Tíbet, en China, cerca de la frontera.
Las informaciones disponibles señalan que tres personas murieron en territorio chino, mientras también se reportaron numerosos desaparecidos y daños en infraestructura fronteriza.
Autoridades mantienen la alerta
Mientras avanzan las operaciones de rescate, las autoridades mantienen la vigilancia en los ríos y zonas montañosas debido al riesgo de nuevos deslizamientos e inundaciones.
Los organismos de emergencia han pedido a la población permanecer en lugares seguros y evitar desplazamientos hacia las áreas afectadas.
La tragedia ocurre en una región particularmente vulnerable a inundaciones repentinas, deslizamientos y otros fenómenos asociados con la compleja geografía del Himalaya.
Con las labores de rescate todavía en desarrollo, las autoridades de Nepal y China continúan evaluando la magnitud de los daños y tratando de establecer el número definitivo de víctimas.
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