Por Eric Hazim
Mientras la ONU busca modernizarse mediante reformas institucionales, la realidad geopolítica internacional avanza a un ritmo mucho más agresivo y transaccional. Veamos con resultados concretos, lo que se movió y se pactó: La emergencia climática y la declaración sobre el nivel del mar, fueron uno de los logros multilaterales más tangibles, la aprobación de la declaración de la ONU sobre el aumento del nivel del mar, implica la afectación de más de 770 millones de personas en zonas costeras. “La isla de Tuvalu”, en el pacífico, plantea convertirse en la primera “Nación Digital”, si es tragada por el océano. La Geopolítica del pasillo, en el seno de la Asamblea General de la ONU, sigue siendo útil, cuando demostró, además para la diplomacia bilateral, se destacó el sorpresivo acuerdo entre EU/Dinamarca/ sobre Groenlandia. En ella se formaliza el control permanente de EU sobre la seguridad de la isla y sus recursos naturales minerales y/o estratégicos.
El mundo se dio cita en New York, en un momento de fragmentación global sin precedentes. La sesión de la Asamblea General estuvo presidida por el ministro de Relaciones Exteriores de Bangladés, Khalibur Rahman, y represento la última semana de alto nivel liderada por el actual secretario general Antonio Guterres, cuyo mandato expira a finales de este año. Esto añade una urgencia de quien sería su sucesor.
A pesar de la retórica publica agresiva, en los márgenes de la Asamblea General se produjeron contactos entre representantes de EU y Rusia (a través de Sergey Lavrov y Marcos Rubio), viendo la posibilidad de un alto al fuego “Limitado” centrado en la infraestructura energética y el grano ucraniano. En el podio de los discursos en la Asamblea General, siempre atrae a los lectores: El discurso del presidente de EU, Donald Trump, el marco la agenda, con una intervención de alta agresividad hacia Irán ( con amenas de “aniquilación”, si no se negociaba), así como el conflicto en Ucrania, prometiendo resolverlo bajo la lógica transaccional; Por otra parte, el cambio en el tablero en Venezuela, la presencia de la Presidente Interina Delcy Rodríguez, uso el foro de la ONU, para anunciar el inicio de los diálogos políticos con la aposición, para dejar en preceptivas la futura elecciones presidenciales, como la validación de los contratos petroleros con EU.
En contraste la ausencia de Xi Linping, el líder chino, decidió no asistir a la ONU, y enviar a su vicepresidente Han Zheng, optando por una diplomacia paralela de estado, en lugar de los focos de la ONU. Su visita de Estado a los EU, así lo evidencio.
Las expectativas incumplidas en el foro de la ONU, son evidentes, las grandes deudas de la diplomacia multilateral, es el gran contraste. La ONU, ha demostrado debilidad al no poder forzar un alto al fuego en el medio oriente (conflicto EU/Irán/Israel), como en Ucrania/Rusia, o el devastador conflicto en el Sudan (áfrica), el tema de la IA, está en el limbo, aunque se debatió sobre los riesgos de la inteligencia artificial, lideres como Bill Gates, han adelantado de las consecuencias de una IA, sin control, no se logró un marco regulatorio vinculante global (China y EU), se contraponen en esos objetivos.
Por otra parte: La eterna reforma del consejo de seguridad de la ONU, el planteamiento del presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, planteando la necesidad de eliminar el VETO, dentro de los miembros permanentes de dicho consejo (EU/China/ Rusia/ Francia/Inglaterra), promoviendo su ampliación y restructurar sus funciones, para hacerla más accesible y democrática; el planteamiento, es pues, si la ONU sigue siendo útil, por lo que, es importante resaltar que aunque la diplomacia colectica (multilateral) se encuentre en crisis por los nacionalismos extremos, la Asamblea General de la ONU, sigue siendo el único foro universal, donde los países vulnerables, pueden forzar a las potencias a firmar declaraciones de supervivencia (como la climática) y donde los enemigos jurados, se cruzan en los mismos pasillos de la ONU.


