El caos provocado por los vehículos pesados vuelve a desnudar las fallas de coordinación mientras la normativa para regular su circulación continúa pendiente
SANTO DOMINGO, RD. — El problema del tránsito pesado en el Gran Santo Domingo vuelve a colocar en evidencia una realidad que durante años ha quedado atrapada entre competencias institucionales, disposiciones pendientes y una fiscalización que no siempre logra responder a la magnitud del problema.
El director ejecutivo del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), general Juan Manuel Méndez García, fue directo al señalar que “cada quien va a tener que asumir su rol”, en un mensaje que apunta a la necesidad de que las instituciones responsables de la movilidad dejen de trasladarse unas a otras el peso de una crisis que afecta diariamente a miles de conductores.
La circulación de patanas, camiones y otros vehículos pesados continúa generando congestionamientos en puntos estratégicos de la capital, mientras permanece pendiente en la Sala Capitular del Ayuntamiento del Distrito Nacional la normativa que establecería las condiciones y restricciones para su circulación.
La demora en la aprobación de estas regulaciones mantiene abierto un problema que no es nuevo. Mientras las autoridades discuten competencias, horarios y mecanismos de control, el congestionamiento continúa siendo parte del paisaje cotidiano de importantes avenidas de la capital.
Méndez García informó que el Intrant trabaja junto a la Alcaldía del Distrito Nacional y otras instituciones en un plan piloto para intervenir la circulación de vehículos pesados en la avenida 30 de Mayo.
Pero el propio planteamiento del funcionario revela la dimensión del desafío: el tránsito no puede resolverse desde una sola oficina ni mediante operativos aislados. Intrant regula, Digesett fiscaliza, Obras Públicas interviene la infraestructura y los gobiernos locales tienen responsabilidades sobre el territorio y determinadas regulaciones.
El problema aparece cuando esas piezas no funcionan como un solo sistema.
El kilómetro 9 y la misma historia
A este escenario se suma el congestionamiento del kilómetro 9 de la autopista Duarte, uno de los principales nudos viales del Gran Santo Domingo, donde las autoridades aseguran que avanzan intervenciones para mejorar la circulación.
El Intrant también ha señalado la necesidad de fortalecer las capacidades operativas de la Digesett, particularmente en materia de personal y vehículos para la fiscalización.
La pregunta de fondo, sin embargo, permanece: ¿cuánto tiempo más tendrá que esperar la ciudadanía para que las instituciones actúen de manera coordinada?
El tránsito dominicano no enfrenta únicamente un problema de vehículos. También enfrenta un problema de planificación, fiscalización, infraestructura, cumplimiento de las normas y, sobre todo, de coordinación institucional.
La advertencia del director del Intrant coloca ahora la responsabilidad sobre la mesa. Cada institución deberá asumir su parte, pero también tendrá que demostrar resultados.
Porque mientras las responsabilidades se distribuyen entre organismos, el costo del desorden lo continúa pagando la ciudadanía con horas perdidas, combustible consumido, estrés y una movilidad cada vez más complicada.
En materia de tránsito, anunciar soluciones ya no parece suficiente. Lo que se necesita es que las decisiones pendientes finalmente se conviertan en reglas, controles y resultados visibles en las calles.


