Bajada: Una de cada tres personas adultas podría presentar niveles elevados de glucosa sin saberlo. La detección temprana y cambios sostenidos en el estilo de vida pueden evitar que esta condición avance hacia una enfermedad crónica.
SANTO DOMINGO, República Dominicana. — La prediabetes se ha convertido en una de las condiciones metabólicas más subestimadas, debido a que puede desarrollarse durante años sin provocar síntomas evidentes. Se presenta cuando los niveles de glucosa en la sangre están por encima de lo normal, pero todavía no alcanzan los valores establecidos para diagnosticar diabetes tipo 2.
Especialistas explican que se trata de un proceso progresivo relacionado, principalmente, con la resistencia a la insulina, hormona encargada de regular el azúcar en la sangre, o con una disminución de la capacidad del páncreas para producirla adecuadamente.
Una condición que avanza en silencio
La ausencia de síntomas convierte a la prediabetes en una condición particularmente difícil de detectar. Una persona puede sentirse aparentemente saludable mientras su organismo ya presenta alteraciones metabólicas que, con el tiempo, podrían desembocar en diabetes tipo 2.
Sobrepeso, sedentarismo y alimentación: principales factores de riesgo
Entre los factores asociados a la aparición de prediabetes figuran el sobrepeso y la obesidad, especialmente la acumulación de grasa abdominal; la falta de actividad física y una alimentación elevada en azúcares y carbohidratos refinados.
También existen factores que no siempre pueden modificarse, como los antecedentes familiares de diabetes, la edad, la hipertensión, el colesterol elevado, el síndrome de ovario poliquístico y los antecedentes de diabetes gestacional.
No tratarla puede aumentar el riesgo cardiovascular
Cuando la prediabetes no es identificada y atendida oportunamente, puede evolucionar hacia la diabetes tipo 2. Pero el riesgo no se limita al desarrollo de esta enfermedad.
Desde esta etapa pueden comenzar alteraciones en los vasos sanguíneos y aumentar el riesgo de problemas cardiovasculares y renales. Por eso, la prediabetes no debe considerarse simplemente una etapa previa a la diabetes, sino una señal de alerta que requiere atención médica.
¿Cómo se detecta?
Debido a que generalmente no produce síntomas claros, la detección depende de pruebas de laboratorio. Entre las más utilizadas se encuentran la medición de glucosa en ayunas y la prueba de hemoglobina glicosilada (A1c).
En algunos casos pueden aparecer señales como fatiga persistente, sed o apetito inusual, visión borrosa y oscurecimiento de la piel en zonas como el cuello o las axilas, conocido como acantosis nigricans.
La prevención puede cambiar el curso de la enfermedad
Los especialistas sostienen que, en muchos casos, la prediabetes puede controlarse e incluso revertirse mediante modificaciones sostenidas del estilo de vida.
Entre las principales recomendaciones se encuentran reducir entre un 5 % y un 7 % del peso corporal cuando existe sobrepeso, realizar al menos 150 minutos de actividad física semanal, disminuir el consumo de azúcares y harinas refinadas y priorizar alimentos ricos en fibra y proteínas.
También resulta importante mantener un sueño adecuado, controlar el estrés y realizar evaluaciones médicas periódicas.
Detectarla a tiempo puede marcar la diferencia
La prediabetes representa una oportunidad para actuar antes de que aparezca una enfermedad crónica. Un análisis de sangre y una evaluación médica oportuna pueden permitir identificar el problema y establecer medidas para reducir el riesgo de progresión.
La principal advertencia de los especialistas es clara: sentirse bien no significa necesariamente que los niveles de glucosa estén bajo control.


