La dominicana Joheirry Mola hizo historia este sábado al convertirse en la segunda representante del país en ganar el prestigioso título de Miss Mundo, retomando el legado de Mariasela Álvarez, quien obtuvo la corona en 1982.
SANTO DOMINGO, RD. – República Dominicana vuelve a escribir su nombre con letras doradas en la historia de los grandes certámenes internacionales de belleza. La dominicana Joheirry Mola fue coronada este sábado como Miss Mundo 2026, devolviendo al país una corona que había esperado durante 44 años.
El triunfo de Mola representa un acontecimiento histórico para la República Dominicana, ya que se convierte en la segunda dominicana en alcanzar el título de Miss Mundo, después de que Mariasela Álvarez hiciera historia en 1982 al convertirse en la primera representante dominicana en conquistar la corona.
La victoria fue recibida con celebración y orgullo por los dominicanos, que volvieron a ver la bandera tricolor en lo más alto de uno de los concursos de belleza de mayor reconocimiento internacional.
Una corona que llega después de cuatro décadas
El triunfo de Joheirry Mola pone fin a una espera de 44 años para República Dominicana. Desde la histórica victoria de Mariasela Álvarez en 1982, ninguna otra representante dominicana había logrado repetir la hazaña.
Ahora, Mola toma el relevo de aquel legado y abre un nuevo capítulo para el país en el escenario mundial.
Su coronación no solo representa un reconocimiento a su presencia y desempeño durante la competencia, sino también a un discurso que buscó colocar el propósito, la educación y el servicio a los demás en el centro de su participación.
Una reina con un mensaje de propósito
Durante la ronda de preguntas de la competencia, Mola dejó claro que su visión de la belleza va más allá de la apariencia física y está relacionada con la capacidad de una mujer para influir positivamente en su entorno.
La nueva Miss Mundo sostuvo que aspira a representar a una mujer capaz de romper barreras y utilizar su voz para generar cambios positivos en la sociedad.
Como parte de su proyecto personal, Mola también destacó su trabajo como maestra y su vínculo con la educación, especialmente con los niños, a quienes busca transmitir conocimientos y, al mismo tiempo, motivarlos a encontrar un propósito en sus vidas.
“Como maestra, me hace muy feliz poder aportar conocimientos a mis niños, pero quiero que ellos sepan que la vida se trata de tener un propósito y de servir”, expresó durante la competencia.
Ese mensaje terminó convirtiéndose en uno de los elementos distintivos de su participación y acompañó su camino hasta la conquista de la corona.
República Dominicana vuelve a estar en la cima
Con esta victoria, la bandera dominicana vuelve a ocupar un lugar privilegiado en el mapa internacional de los concursos de belleza.
La coronación de Mola también reafirma la tradición del país en este tipo de competencias y suma un nuevo capítulo a una historia que durante décadas ha estado marcada por destacadas representantes dominicanas en escenarios internacionales.
El triunfo llega además en un momento en que los grandes certámenes buscan dar mayor importancia al propósito social de sus participantes, más allá de los atributos físicos.
En ese contexto, el discurso de Mola encontró una plataforma ideal para proyectar su mensaje de educación, servicio e inspiración para las nuevas generaciones.
Un legado que continúa
La corona conquistada por Joheirry Mola establece un puente entre dos generaciones de reinas dominicanas.
En 1982, Mariasela Álvarez colocó por primera vez a República Dominicana en la cima de Miss Mundo. 44 años después, Joheirry Mola repite la hazaña y se convierte en la segunda dominicana en alcanzar el título.
Su victoria quedará registrada como uno de los momentos más importantes de la participación dominicana en el certamen y como una nueva referencia para las jóvenes que aspiran a representar al país en escenarios internacionales.
Con la corona sobre su cabeza y la bandera dominicana detrás, Mola inicia ahora un reinado que buscará llevar su mensaje más allá de los escenarios: educar, servir, inspirar y utilizar su plataforma para generar un impacto positivo.
República Dominicana, finalmente, vuelve a tener una Miss Mundo.


