El mandatario cubano respondió a un reciente informe del Departamento de Estado estadounidense que califica a la isla como una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos y la acusa de desarrollar actividades para desestabilizar al país norteamericano.
La Habana, Cuba.– El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó este martes que Estados Unidos «recurre a la mentira para generar pretextos» con el objetivo de justificar una posible agresión contra la isla, en respuesta a un informe divulgado por el Departamento de Estado estadounidense que presenta al Gobierno cubano como una amenaza para la seguridad nacional de ese país.
A través de un mensaje difundido por medios estatales, el mandatario sostuvo que Cuba «jamás ha obrado para dañar al pueblo estadounidense» y aseguró que, a lo largo de la historia de la Revolución, el país únicamente ha ejercido su derecho a defenderse de las acciones que considera agresiones provenientes de Washington.
Las declaraciones de Díaz-Canel surgen luego de que el Departamento de Estado publicara el documento titulado «Cuba: La capital del comunismo en el siglo XXI», un informe de alrededor de 100 páginas en el que acusa al Gobierno cubano de intentar socavar y desestabilizar a Estados Unidos mediante actividades de inteligencia, el respaldo a grupos considerados terroristas y la infiltración de instituciones estadounidenses.
El informe también sostiene que Cuba alberga un número creciente de instalaciones militares, de inteligencia y de actores extranjeros, argumentos utilizados por la Administración estadounidense para mantener la presión política y económica sobre la isla. Las autoridades cubanas han rechazado esas acusaciones, calificándolas de falsas e infundadas.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, calificó el documento como una «falacia» y afirmó que forma parte de una estrategia impulsada por Washington para justificar el endurecimiento de las sanciones económicas y mantener la presión sobre el Gobierno cubano. Según el canciller, estas medidas afectan directamente a la población y agravan la crisis económica que atraviesa el país.
Las declaraciones se producen en un escenario de creciente tensión entre ambos países, marcado por nuevas sanciones económicas, restricciones comerciales y un intercambio de acusaciones sobre seguridad, derechos humanos y política exterior. Mientras Washington sostiene que busca proteger sus intereses nacionales, La Habana insiste en que las acciones estadounidenses responden a una estrategia de cambio de régimen y rechaza cualquier señalamiento sobre amenazas a la seguridad de Estados Unidos.


