La consulta presidencial entra en una etapa crítica: el partido aplaza para el lunes una asamblea clave mientras las diferencias internas ponen a prueba su capacidad para escoger un candidato sin fracturarse
Santo Domingo, RD. El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se acerca a uno de los momentos más delicados de su proceso interno. La organización aplazó para el lunes 28 de septiembre la asamblea que deberá conocer aspectos fundamentales de la consulta presidencial prevista para el 18 de octubre.
La decisión coloca nuevamente bajo el foco la capacidad del partido para conducir un proceso que, más allá de la escogencia de su aspirante presidencial, tendrá como telón de fondo la necesidad de preservar la cohesión de una organización que durante décadas hizo de su disciplina interna una de sus principales características.
La asamblea está convocada para las 10:00 de la mañana en la Casa Nacional Reinaldo Pared Pérez. Allí serán presentados documentos relacionados con el padrón, el instructivo general y el cronograma que regirá la consulta.
Pero el debate no se limita a fechas y procedimientos.
Dentro del PLD han surgido cuestionamientos sobre el padrón que será utilizado en la consulta. El aspirante Francisco Javier García ha planteado objeciones sobre la conformación del registro y ha señalado a sectores vinculados a Gonzalo Castillo, acusaciones que forman parte de la disputa interna y que no han sido establecidas como hechos por una autoridad independiente.
El escenario coloca al PLD ante una disyuntiva organizativa de alto impacto: procesar sus diferencias dentro de las estructuras partidarias o permitir que las disputas internas terminen contaminando un proceso llamado a definir su ruta presidencial hacia 2028.
En el pasado, el partido fundado por Juan Bosch convirtió sus mecanismos internos en una herramienta fundamental para resolver sus procesos de selección. Esta vez, el desafío es mayor porque cada movimiento ocurre bajo la mirada de una militancia que espera reglas claras y de una sociedad que observa si la organización puede superar sus diferencias.
La consulta del 18 de octubre será, por tanto, más que una votación interna.
Será una prueba para la capacidad del PLD de ordenar sus aspiraciones presidenciales, procesar sus contradicciones y evitar que la competencia por la candidatura termine convirtiéndose en una disputa capaz de profundizar las divisiones existentes.
El lunes 28 comenzará a despejarse parte de esa incertidumbre.
Y mientras el PLD prepara sus reglas para escoger a quien llevará su bandera presidencial, la pregunta que gravita sobre la organización es inevitable: ¿podrá escoger un candidato y mantener unido al partido?


