Científicos advierten que el aumento anormal de la temperatura del océano Pacífico está alterando la cadena alimenticia, reduciendo el avistamiento de cetáceos y provocando la muerte de aves marinas, mientras el fenómeno de El Niño podría agravar la situación en los próximos meses.
California, Estados Unidos. – Una intensa ola de calor marina que afecta las aguas del océano Pacífico frente a las costas de California está poniendo en riesgo a numerosas especies marinas, entre ellas ballenas, delfines, leones marinos y aves, debido a los cambios que está provocando en el ecosistema y en la disponibilidad de alimento.
De acuerdo con especialistas de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), la temperatura superficial del mar se encuentra actualmente entre 3 y 4 grados Celsius por encima de lo normal, una anomalía que se ha mantenido durante casi seis meses y que coincide con el regreso del fenómeno climático de El Niño, previsto como uno de los más intensos registrados en los últimos años.
El calentamiento del océano está obligando a especies como las anchoas y las sardinas, principal fuente de alimento de ballenas y delfines, a desplazarse hacia aguas más profundas, frías o ubicadas más al norte. Como consecuencia, estos mamíferos marinos siguen a sus presas, reduciendo considerablemente su presencia en las zonas donde tradicionalmente eran observados.
Sara Lesser, guía naturalista del Acuario del Pacífico de Long Beach, explicó que durante las excursiones para observar cetáceos se están registrando muchos menos avistamientos que en un año normal, una señal de que el ecosistema marino ya está experimentando importantes alteraciones.
Los científicos recuerdan que un escenario similar ocurrió entre 2014 y 2016, cuando una prolongada ola de calor marina, combinada con un fuerte episodio de El Niño, provocó la muerte de miles de aves marinas incapaces de encontrar alimento, además del varamiento de lobos marinos y ballenas desnutridas en las costas de California.
En las últimas semanas ya se han encontrado decenas de pelícanos y cormoranes muertos en las cercanías de San Diego, mientras que en la bahía de Monterrey dos ballenas jorobadas aparecieron sin vida tras verse afectadas por floraciones de algas tóxicas favorecidas por el aumento de la temperatura del mar. Estas proliferaciones generan ácido domoico, una toxina que se acumula en peces como las anchoas y las sardinas y termina afectando a los grandes depredadores marinos.
Los expertos también alertan que los leones marinos podrían enfrentar un aumento en la mortalidad de sus crías, ya que las hembras deben recorrer mayores distancias para encontrar alimento, dejando a los cachorros solos durante más tiempo. Además, las aguas cálidas están favoreciendo que tiburones blancos se acerquen con mayor frecuencia a la costa siguiendo el desplazamiento de sus presas.
Los investigadores consideran que la combinación entre el cambio climático y el fortalecimiento de El Niño podría intensificar estos efectos durante el resto del año, con consecuencias para la biodiversidad marina, las actividades pesqueras y el turismo de observación de cetáceos en la costa oeste de Estados Unidos.


