Estudio revela que una parte importante de los ciudadanos que no acude a las urnas lo hace de manera consciente, inconforme con los candidatos, las promesas incumplidas, el clientelismo y el modelo tradicional de hacer política.
Santo Domingo, RD.– La abstención electoral en República Dominicana comienza a consolidarse como una expresión de protesta ciudadana y no únicamente como consecuencia de la apatía o el desinterés por la política, de acuerdo con los resultados de un estudio presentado este miércoles que analiza el comportamiento de los electores dentro y fuera del país.
La investigación, elaborada por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), a través de su Centro de Asesoría y Promoción Electoral (CAPEL), plantea que una parte considerable de quienes deciden no votar está tomando una decisión consciente para expresar su inconformidad con los candidatos, los partidos políticos y la manera tradicional en que se desarrollan las campañas electorales.

El estudio define este comportamiento como una especie de “comunicación política silenciosa”, mediante la cual ciudadanos que no encuentran una opción que los represente utilizan su ausencia de las urnas como una forma de manifestar rechazo o insatisfacción.
La abstención alcanza niveles históricos
Los resultados adquieren especial relevancia debido a que en las elecciones presidenciales y congresuales de 2024 la abstención alcanzó el 45.6 %, superando el 44.7 % registrado en 2020.
Para los investigadores, el hecho de que el fenómeno se mantuviera cuatro años después, en un escenario que ya no estaba marcado por las circunstancias excepcionales de la pandemia de COVID-19, constituye una señal de que la baja participación electoral responde a un problema estructural que debe ser atendido.

El investigador principal del estudio, Luis Mario Rodríguez, sostuvo que no debe considerarse automáticamente al ciudadano que no vota como una persona apática, desinformada o alejada de la sociedad.
Por el contrario, los resultados apuntan a que una parte de los abstencionistas cuenta con niveles educativos y una relación con las instituciones que permiten interpretar su decisión como un acto consciente de inconformidad.
Candidatos que no convencen
Uno de los principales hallazgos está relacionado directamente con la percepción que tienen los ciudadanos sobre la oferta política.
El 19 % de los abstencionistas nacionales manifestó que decidió no votar porque ningún candidato logró convencerlo. Mientras, un 14 % señaló la falta de confianza en el sistema político como una de las razones para mantenerse al margen del proceso electoral.
Asimismo, un 8 % indicó que no existían buenas propuestas, mientras que un 5 % identificó la corrupción en la política como un factor que influyó en su decisión.

Los investigadores consideran que estas respuestas muestran que el abstencionismo no puede analizarse únicamente desde la perspectiva de la indiferencia, debido a que buena parte de las razones expresadas representan críticas directas a los partidos, los candidatos y la manera en que se desarrolla la competencia electoral.
Los ciudadanos siguen creyendo en la democracia
Uno de los elementos más llamativos de la investigación es que el rechazo hacia determinados actores y prácticas políticas no significa necesariamente un rechazo al sistema democrático.
El 74 % de los encuestados afirmó que prefiere la democracia frente a cualquier otra forma de gobierno.
Esto refleja una aparente contradicción: ciudadanos que continúan valorando la democracia, pero que al mismo tiempo cuestionan severamente las prácticas mediante las cuales los partidos buscan conquistar el voto.
El fenómeno plantea un desafío para las organizaciones políticas, debido a que la ciudadanía puede mantener su compromiso con el sistema democrático mientras se distancia de los mecanismos tradicionales de participación electoral.
“Más de lo mismo” en las campañas
El estudio también identifica un desgaste en el modelo tradicional de campaña política.
El 47 % de los encuestados dentro del territorio nacional consideró que las campañas electorales ofrecen “más de lo mismo”. Entre los dominicanos residentes en el exterior, esa percepción alcanzó el 42 %.
Los mítines y las propias figuras de los candidatos aparecen entre los elementos peor valorados.
Un 44.4 % señaló los mítines como uno de los aspectos menos atractivos de la campaña electoral, mientras que un 41.2 % expresó una valoración negativa de los candidatos.
También fueron cuestionadas las propuestas electorales y el comportamiento de los partidos durante los procesos de campaña.
En contraste, los ciudadanos mostraron mayor valoración por espacios que permiten conocer ideas y propuestas, como los debates y la comunicación política.
Los investigadores consideran que estos resultados evidencian un agotamiento del proselitismo tradicional y una demanda creciente de campañas centradas en propuestas concretas, rendición de cuentas y discusión de los problemas nacionales.
Rechazo al clientelismo y las promesas incumplidas
Otro de los puntos destacados por la investigación es el rechazo de la población hacia el clientelismo político.
El 74.4 % de los consultados manifestó su desagrado con el intercambio de favores o bienes a cambio de apoyo electoral.
De igual manera, el 73.5 % cuestionó el incumplimiento de las promesas realizadas durante las campañas.
Estos porcentajes reflejan una ciudadanía que, según el estudio, demanda una relación diferente con los partidos políticos y espera que las propuestas electorales tengan una conexión más directa con las necesidades reales de la población.
JCE advierte que la situación debe ser atendida
Ante los resultados, el presidente de la Junta Central Electoral (JCE), Román Andrés Jáquez Liranzo, llamó a los diferentes actores del sistema político a recibir las conclusiones sin asumirlas como un ataque particular.
Jáquez consideró que los datos deben ser entendidos como una alerta que requiere acciones concretas antes de que la abstención continúe aumentando.

El presidente de la JCE sostuvo que la problemática no corresponde exclusivamente al órgano electoral, sino que también involucra a los partidos políticos, las instituciones públicas, la sociedad civil y los demás sectores vinculados al sistema democrático.
Como parte de las respuestas institucionales, recordó que el pleno de la JCE aprobó en diciembre de 2025 el proyecto Diálogo por la Integridad Electoral y dispuso la creación de una subcomisión dedicada específicamente al estudio de la abstención electoral nacional y en el exterior.
Un desafío para los partidos políticos
Los resultados colocan a los partidos políticos ante uno de sus principales desafíos de cara a los próximos procesos electorales: recuperar la confianza de una población que, aunque continúa respaldando mayoritariamente la democracia, muestra señales de cansancio frente a las formas tradicionales de hacer política.
El estudio plantea que enfrentar la abstención requerirá medidas que van desde facilitar el acceso de los ciudadanos a los centros de votación y fortalecer la educación cívica, hasta renovar la oferta partidaria, reducir el clientelismo y demostrar que la participación electoral puede producir respuestas concretas a las necesidades de la población.
Más que un simple fenómeno estadístico, la abstención comienza así a ser interpretada como un mensaje político que las instituciones y los partidos tendrán que escuchar si pretenden recuperar la participación de sectores cada vez más distantes de las urnas.
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