El dirigente oficialista advierte sobre las cancelaciones injustificadas y reclama que quienes han trabajado por el partido sean valorados por su desempeño y preparación.
SANTO DOMINGO, R.D. — El dirigente del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Paul Maldonado, llamó a los nuevos funcionarios del Gobierno a respetar y valorar a las bases de la organización política, especialmente a quienes han trabajado por el partido y cumplen adecuadamente sus responsabilidades en la administración pública.
Maldonado cuestionó que los cambios en las instituciones puedan convertirse en una especie de “limpieza política”, donde servidores sean desplazados únicamente por la llegada de un nuevo funcionario.
A su juicio, los empleados que cumplen con sus funciones, tienen preparación y experiencia deben ser evaluados por su desempeño y no simplemente por razones políticas.
No todo cambio debe significar cancelación
El dirigente reconoció que los funcionarios tienen derecho a conformar equipos de trabajo, pero consideró necesario diferenciar entre realizar cambios para mejorar la gestión y desplazar empleados que realizan correctamente sus funciones.
La advertencia pone sobre la mesa un viejo problema de la administración pública dominicana: la práctica de realizar cambios masivos cada vez que llega una nueva autoridad.
Para Maldonado, quien no cumple con su trabajo debe ser sustituido, pero quien demuestra capacidad, responsabilidad y resultados merece ser tomado en cuenta, independientemente de quién lo haya designado.
Las bases también cuentan después de las elecciones
El planteamiento también toca la relación entre los partidos políticos y sus estructuras territoriales.
Durante los procesos electorales, las bases son fundamentales para movilizar votantes, organizar actividades y defender las propuestas partidarias. Sin embargo, una vez concluidas las elecciones, muchas veces surgen cuestionamientos sobre el trato que reciben quienes participaron activamente en esos procesos.
El reclamo de Maldonado apunta precisamente a esa contradicción: las bases no deberían ser importantes únicamente durante las campañas electorales.
El desafío para los nuevos funcionarios del Gobierno consiste ahora en combinar los cambios necesarios para mejorar la administración con el respeto a quienes han demostrado capacidad y compromiso.
Más que una discusión interna del PRM, el planteamiento abre un debate sobre la profesionalización del Estado: los funcionarios cambian, pero las instituciones deben preservar la experiencia y el talento que les permiten funcionar correctamente.


