Durante miles de años permaneció en silencio dentro de una cueva inundada. Hoy, su historia sigue revelando cómo era la República Dominicana mucho antes de la presencia humana.
Hubo un tiempo en que los bosques de la actual República Dominicana no solo estaban habitados por solenodontes, hutías y perezosos gigantes. Entre las ramas también se desplazaba un pequeño mono que no existía en ninguna otra parte del planeta.
Su nombre es Antillothrix bernensis, una especie exclusiva de La Española que desapareció hace miles de años, pero cuya historia volvió a salir a la luz gracias a un extraordinario hallazgo paleontológico realizado en una cueva sumergida de la provincia La Altagracia.
Lo más sorprendente no fue encontrar un fósil, sino descubrir el cráneo mejor conservado que la ciencia conoce de esta especie. Permaneció protegido durante milenios bajo las aguas cristalinas de la cueva Macho, donde un equipo de investigadores y buzos especializados logró recuperarlo durante una expedición científica.
Hasta ese momento, los científicos solo contaban con pequeños fragmentos óseos encontrados décadas atrás en la cueva de Berna. Aquellos restos permitieron identificar una nueva especie, pero el hallazgo del cráneo casi completo cambió la historia. Gracias a él fue posible reconstruir gran parte de su anatomía y confirmar que se trataba de un género completamente distinto, bautizado como Antillothrix, cuyo nombre significa “mono de las Antillas”.
Un retrato de hace más de un millón de años
El cráneo reveló mucho más que la apariencia del animal.
Sus órbitas relativamente pequeñas indican que probablemente era un primate de hábitos diurnos. Sus dientes, con esmalte delgado y coronas bajas, muestran que su alimentación estaba basada principalmente en frutas, semillas, nueces e invertebrados. Además, su peso, estimado entre dos y cinco kilogramos, y la estructura de sus extremidades sugieren que pasaba prácticamente toda su vida entre los árboles de los antiguos bosques tropicales dominicanos.
Estudios posteriores incluso determinaron que esta especie habitó la isla durante el Pleistoceno, hace alrededor de 1.3 millones de años, convirtiéndose en uno de los primates fósiles más antiguos documentados en el Caribe.
Un patrimonio científico que sigue creciendo
Lejos de cerrar un capítulo, aquel descubrimiento abrió una nueva etapa para la paleontología dominicana.
Las exploraciones desarrolladas por el Proyecto Antillothrix han permitido recuperar miles de fósiles de mamíferos, aves y reptiles en cuevas inundadas del este del país. Nuevos estudios publicados en los últimos años han ampliado significativamente la colección de cráneos y mandíbulas de Antillothrix bernensis, ofreciendo una oportunidad única para comprender la evolución de los primates insulares del Caribe y el ecosistema que existía en la isla mucho antes de la llegada del ser humano.
Hoy, aquel pequeño mono extinto sigue contando una historia fascinante: la de una República Dominicana que alguna vez fue hogar de especies únicas, cuyo legado permanece oculto entre las cuevas, las rocas y los fósiles que aún esperan ser descubiertos.


