Un informe preliminar de los servicios de inteligencia españoles concluye que miles de personas cruzaron hacia Ceuta motivadas por información falsa difundida en plataformas digitales, mientras Marruecos permitió el flujo y posteriormente aprovechó la crisis con fines políticos.
Madrid, España.– La reciente crisis migratoria registrada en la ciudad autónoma de Ceuta, que provocó la llegada masiva de decenas de miles de migrantes desde Marruecos en apenas unos días, estuvo impulsada principalmente por una ola de desinformación difundida a través de las redes sociales, según las conclusiones preliminares de los servicios de inteligencia españoles.
De acuerdo con las investigaciones, miles de personas fueron convencidas de emprender el viaje tras la circulación de mensajes falsos que aseguraban que España había flexibilizado su política migratoria y que quienes lograran cruzar la frontera no serían devueltos a Marruecos. Estas publicaciones se viralizaron rápidamente en plataformas digitales y aplicaciones de mensajería, generando la percepción de que existía una oportunidad excepcional para ingresar al territorio español.
Los organismos de inteligencia sostienen que no existen evidencias de que el Gobierno marroquí planificara la crisis con antelación. Sin embargo, concluyen que las autoridades de ese país relajaron los controles fronterizos cuando la movilización ya estaba en marcha, permitiendo el paso de miles de personas hacia Ceuta y aprovechando posteriormente el impacto político y mediático generado por la situación.
El fenómeno provocó el colapso de la capacidad de respuesta de las autoridades españolas. Los servicios de emergencia, las fuerzas de seguridad y los centros de acogida se vieron desbordados por la llegada masiva de migrantes, entre ellos numerosos menores de edad. Además, la tragedia dejó un elevado número de víctimas mortales durante los intentos de cruzar a nado la frontera marítima entre Marruecos y España.
El Gobierno español afirmó que no recibió informes que advirtieran sobre la magnitud que alcanzaría la crisis, mientras la oposición cuestionó la capacidad de prevención del Ejecutivo. Paralelamente, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, atribuyó el detonante de la situación a una campaña de desinformación que difundió mensajes falsos sobre las condiciones de ingreso al espacio Schengen, alimentando las expectativas de miles de migrantes.
Por su parte, el Ministerio del Interior de Marruecos también responsabilizó a las campañas de desinformación y a las redes dedicadas al tráfico de personas de haber incentivado los desplazamientos masivos. Las autoridades marroquíes indicaron que la difusión de información errónea hizo creer a muchas personas que podrían entrar fácilmente a Europa sin enfrentar consecuencias legales, por lo que anunciaron investigaciones para identificar a los responsables de esas campañas.
La crisis ha generado preocupación en la Unión Europea, tanto por sus implicaciones humanitarias como por el impacto en la seguridad fronteriza y las relaciones diplomáticas entre España y Marruecos. Asimismo, reavivó el debate sobre el papel de las redes sociales en la propagación de información falsa y su capacidad para influir en movimientos migratorios de gran escala.


