El dirigente del PRM rechaza que la candidatura presidencial de 2028 sea definida mediante consenso y advierte que imponer un aspirante sin competencia interna sería una afrenta a la democracia partidaria.
Santo Domingo.— Guido Gómez Mazara vuelve a colocarse en el centro del debate interno del Partido Revolucionario Moderno (PRM), esta vez con una posición frontal contra cualquier intento de escoger por consenso al candidato presidencial de esa organización para las elecciones de 2028.
Con tono contundente, Gómez Mazara calificó como “una falta de respeto” la posibilidad de que el PRM opte por proclamar un candidato presidencial mediante un acuerdo interno, sin someter la decisión a un proceso democrático de competencia y participación de las bases.
“No, no, no. Eso es una falta de respeto. El que plantea un candidato de consenso no tiene conciencia democrática”, afirmó el dirigente, según reportó El Nacional.
Su planteamiento lo coloca nuevamente como una de las voces más incómodas dentro del oficialismo: un dirigente que, aun formando parte del partido de gobierno, cuestiona públicamente las fórmulas de consenso cuando estas puedan convertirse en mecanismos para cerrar anticipadamente la competencia por el poder.
La discusión no es menor. En los partidos políticos, el consenso puede ser presentado como una herramienta para preservar la unidad, pero también puede convertirse en una vía para evitar la confrontación democrática y limitar la participación de quienes aspiran legítimamente a representar a la organización.
Gómez Mazara parece apostar por lo contrario: que quien quiera llegar a la candidatura presidencial tenga que competir, convencer y someterse al escrutinio de su propia organización.
En ese escenario, su discurso adquiere una dimensión particularmente política. Mientras el oficialismo comienza a mirar hacia 2028, las señales de futuras aspiraciones pueden transformar las actuales relaciones internas en una disputa por liderazgo, representación y control de la candidatura presidencial.
El llamado “Cid Campeador” del oficialismo vuelve así a levantar su espada política, esta vez contra el “borreguismo” partidario: la aceptación automática de decisiones tomadas desde arriba sin debate, competencia ni cuestionamiento.
Más allá de simpatías y diferencias internas, el planteamiento deja una pregunta sobre la mesa: ¿debe el PRM preservar la unidad mediante un candidato de consenso o garantizar la democracia interna permitiendo que las aspiraciones se midan en las urnas?
Para Guido Gómez Mazara, la respuesta parece estar clara: la unidad partidaria no puede construirse sacrificando la democracia interna.


